El fin de las casualidades.
Las cosas buenas llegan exactamente cuando tienen que llegar, es decir, llegan cuando el cúmulo de casualidades es tan abrumador que ya es imposible que no lleguen. Nuestros caminos se habían cruzado tantas y tantas veces, que resulta increíble no creer en el destino, en la casualidad o en que eres mi media naranja.
La ultima vez que la divina providencia decidió unirnos fue a través de un “quizás”, un quizás que no parecía demasiado esperanzador pero que abrió las puertas del futuro. Empezamos a conocernos poco a poco, pero al poco ya estábamos atrapados como pocos. Cada cosa que aprendía sobre ti me acercaba más y más a ti, cada broma, cada historia, cada palabra tuya, todo me decía: “ES ELLA”. Y por fin llegó el día en que nos vimos cara a cara. Estábamos tan nerviosos que tuvimos que dejar que hablaran solo nuestros ojos, ya que nuestras cuerdas vocales solo podían articular unos tímidos “holas”. Pero nuestros ojos en cambio… tenían hambre de ver, de mirar, el rostro que tantas veces habíamos imaginado mientras nuestros dedos escribían sueños e ideas. Nuestro primes beso, me dejó una cosa clara, iba a enamorarme de pies a cabeza, además irremediablemente.
Desde ese primer beso, no he podido quitarme la sonrisa de la cara y mucho menos sacar la tuya de mi mente. Ahora creo en el pozo de los deseos de Calisto y Melibea, ya que el destino me ha traído justo lo que pedí. En realidad, mucho más de lo me habría atrevido a pedir. Eres una mujer increíblemente maravillosa, inteligente, divertida y preciosa. Además te encanta ser partícipe de mis locuras y tonterías. Y para conseguir la cuadratura del círculo eres maquera, con lo que tendremos algo de lo que discutir eternamente, esquivando así el aburrimiento :_P
En conclusión: MIIIIIAUK!
